Faltaban cuatro clases para el comienzo del
receso de invierno y yo entraba a trabajar como suplente. El tema que había
preparado para la clase era “verbos”, pero cuando lo comencé a desarrollar me
di cuenta que los alumnos estaban desorientados, y no recordaban lo visto
anteriormente, por lo que no iban a poder avanzar en el tema que yo debía dar.
Por lo tanto, decidí retroceder con el
programa y comenzamos a realizar un repaso de las categorías gramaticales
vistas anteriormente. Este repaso con el avanzar de las clases fue dando sus
frutos en el alumnado, aunque a mí al principio me dejaba la incertidumbre de
no llegar a enseñarles lo que realmente debía darles antes del receso.
Aunque con el transcurso de las clases los
estudiantes no solo recordaron sus conocimientos olvidados, sino que los fueron
complejizando y avanzado, además, en el análisis sintáctico.
Esta
experiencia a mí, personalmente, me hizo replantearme el oficio de educar, ya
que muchas veces no queremos romper con las estructuras para no salirnos del
programa, o de lo que tenemos que enseñar. Situación que trae como
consecuencia, muy a menudo, la deserción de los estudiantes debido a la
incomprensión de las temáticas abordadas en clase, o el tener que volver a
cursar la asignatura. Imagen tomada de http://infomontoya.isparm.edu.ar/

